¿Cómo es tu tiempo libre?

Todos vemos el mundo con nuestros ojos, con una perspectiva diferente y unas experiencias distintas que condicionan lo que vivimos. Además, si a todo esto le añadimos que cada uno tenemos unas creencias, unos sesgos cognitivos, unas limitaciones y unas capacidades, conformamos los ingredientes de un cocktail imperfecto que usamos en el juego de nuestra existencia.

Lo que está bien visto por la gran mayoría y lo que se considera “normal” no debe ser “per se” lo que tenemos que hacer nosotros ni tampoco quiere decir que sea bueno. Desde el comienzo de la civilización el ser humano ha aprendido gracias a la imitación, basamos nuestro desarrollo en copiar acciones de los demás, a veces mejorándolas y otras haciendo exactamente lo mismo. Es una excepción cuando decidimos realizar algunas de estas acciones a nuestra manera y las adaptamos a nuestra identidad, y así, decidimos que lo que realizamos lo podemos hacer de otras maneras. En este sentido hoy incidiré sobre cómo disfrutamos nuestro ocio y las alternativas que nos pueden ayudar a sentirnos mejor.

Nuestro tiempo libre está muy condicionado con la comida y las bebidas alcohólicas. En cada reunión social a la que asistimos nos rodeamos de estos dos elementos, que supeditan estas citas a nivel emocional y experiencial. Cuando quedamos, unas cervezas, unos vinos con papas o cocktail de frutos secos fritos es lo más “normal” del mundo. Estamos acostumbrados a la idea de que consumir alcohol puede ser beneficioso para aparcar a un lado los problemas, las ansiedades, tener unos instantes de felicidad, risas y desconexión de la realidad. Esta creencia nos dice que cuando retomamos nuestra cotidianidad, lo hacemos con más motivación y ganas. Pero no es verdad en su totalidad. No digo que sea malo hacer esto de manera puntual, pero el problema puede venir si se convierte en un hábito de todos los fines de semana, o incluso, de todos los días. 

Los picos de dopamina exógena que genera el alcohol nos proporcionan esa alegría inmediata y superflua, que se difumina pasando una mala noche y convierten los días posteriores en bajones del propio neurotransmisor. Esto influye en nuestra vida cotidiana e incluso puede acarrearnos problemas en nuestras relaciones sociales al estar más irascibles e irritados porque, además, no se suele descansar bien.

Existen alternativas a este tipo de quedadas sociales que se repiten cada fin de semana:

-Pasear por la playa o la montaña: el contacto con la naturaleza ayuda a que nuestra mente se encuentre con mejor predisposición para afrontar la cotidianidad y nos hace sentir bien.

-Compartir un buen café con amigos: esta bebida, a parte de tener muchos beneficios, es un nexo de unión de citas con otras personas y las conversaciones que provoca suelen ser interesantes.

-Ir al teatro o al cine: los medios audiovisuales nuevos, como Netflix, HBO o Amazon TV, están desbancando poco a poco ir al cine o al teatro. No digo que esté mal, ni mucho menos, porque son actividades que nos proporcionan entretenimiento y disfrute. Pero una pantalla de cine o un telón que se abre son elementos que nos sacan de nuestra normalidad y podremos evocar en el futuro.

-La lectura de un buen libro: cuando aciertas con el tema o la trama que te interesa, se produce una magia que te engancha a las páginas. De paso ejercitamos el cerebro.

-Juegos de rol o de mesa: esta es la alternativa que personalmente menos me gusta, pero es una buena actividad para socializar y jugar. Hay múltiples opciones para pasarlo bien. A mi, por ejemplo, me encanta el juego de “Pueblo duerme”.

-Hacer entrenamiento de fuerza: ya sabéis, mi favorito. Trabajamos cuerpo y mente, produciendo dopamina natural. No conozco a nadie que haya comenzado a entrenar y haya acabado peor de lo que comenzó. Probadlo.

Es verdad que ninguna de estas actividades tiene una recompensa de dopamina inmediata como las reuniones sociales con alcohol, pero a la larga, notas los beneficios que te aportan y la conexión que consigues con el mundo, y sobre todo, contigo mismo. Es esencial quedar con nuestra tribu, mantener los lazos afectivos es necesario para nuestra salud mental, pero siempre es bueno recordar que más paseos y menos cervezas ayudan a nuestro bienestar en todos los sentidos.

“La esencia de la filosofía es que un hombre debe vivir de tal manera que su felicidad dependa lo menos posible de las cosas externas”. 

Epicteto 

Salud y vida!😍🤟🏿

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar